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A LAS PUERTAS DE UNA NUEVA ERA DE HIELO

Luis Roberto Robles J.                                                                                                      7 agosto 2023

 

En el vasto y complejo sistema climático de nuestro planeta, existen sistemas naturales que tienen un papel fundamental en la regulación del clima global. La circulación meridional del Atlántico (AMOC) es un sistema de corrientes superficiales y de aguas profundas entre las que destaca la corriente del Golfo, una corriente cada y rápida que se origina en el Golfo de México. Este sistema de circulación oceánica que desempeña un papel crucial en la regulación del clima global.

La AMOC funciona como un cinturón transportador, llevando aguas cálidas desde los trópicos hacia el Atlántico Norte, por su parte la corriente del Golfo es una parte esencial de esta circulación, transportando esas aguas hacia la región del Atlántico Norte, incluyendo las costas de Europa occidental.

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La AMOC es parte de un sistema global de circulación termohalina, es decir, el agua de todos los océanos se mueve de la superficie al fondo por todo el mundo, impulsada por las diferencias de temperatura y salinidad y esto es lo que mantiene climas propicios para la vida, independientemente de los diferentes tipos que existen. De esta forma, la AMOC, al transportar una enorme cantidad de calor desde los trópicos hacia el norte, contribuye a mantener un clima relativamente templado en Europa y América del Norte.

Sin embargo, estudios recientes han advertido que la AMOC está en peligro de colapso debido al cambio climático y este sistema podría dejar de funcionar en los próximos dos años. El cambio climático es un círculo vicioso, a medida que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan, el calentamiento global se acelera, provocando el deshielo de los polos y alterando la salinidad del agua, elementos cruciales para el correcto funcionamiento de la AMOC.

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Si la AMOC y sus principales corrientes asociadas colapsaran o se debilitaran significativamente, los efectos en el clima podrían ser impactantes. El clima en Europa y América del Norte se volvería más extremo, con inviernos más fríos y veranos más calurosos. También habría un aumento en la frecuencia e intensidad de tormentas y eventos climáticos extremos. Por otro lado, las regiones tropicales experimentarían un aumento de las temperaturas y una mayor sequía, lo que afectaría negativamente a la agricultura y a los ecosistemas locales.

En otras palabras, esta situación nos está dando todos los síntomas de un escenario muy poco deseable: la posibilidad de entrar en una nueva era de hielo.  Contrariamente a lo que podríamos pensar sobre el cambio climático, la interrupción del flujo de calor hacia el Atlántico Norte estría causando un enfriamiento abrupto en Europa y América del Norte.

Claramente los efectos no están confinados a la región del atlántico, recordando que la AMOC parte de un sistema global, las conexiones que mantiene con otros sistemas y con la propia atmósfera afectarían a todo el mundo. Por ejemplo, en la costa del Pacífico mexicano podría incrementar la fuerza y frecuencia de los huracanes, así como de el fenómeno de El Niño.

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Este panorama no solo nos incita a actuar, sino que también nos presenta la oportunidad de generar un impacto positivo. Los tripulantes de Acuario Michin, tenemos el deber y el poder de marcar la diferencia. Es esencial tomar medidas para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y promover la conservación de nuestros ecosistemas marinos. Debemos ser guardianes activos de la naturaleza, adoptando prácticas sostenibles en nuestras vidas diarias y fomentando los valores medioambientales.

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